11/03/2026
Memoria, dignidad y justicia: nuestro compromiso permanente
Cada 11 de marzo, Europa recuerda a las víctimas del terrorismo y rinde homenaje a quienes han sufrido la violencia fanática que pretende destruir la libertad, la convivencia y el Estado de Derecho.
La fecha no es casual. Fue elegida por la Unión Europea en recuerdo de los atentados perpetrados en Madrid el 11 de marzo de 2004, una jornada trágica que marcó profundamente a la sociedad española y europea. Aquel día, como en tantos otros ataques terroristas que han golpeado nuestro continente, las víctimas fueron ciudadanos inocentes cuya única “culpa” era vivir en libertad.
Pero este día no es solo un ejercicio de recuerdo. Es también una llamada a la responsabilidad colectiva.
Las víctimas del terrorismo representan la defensa más alta de los valores democráticos. Con su sufrimiento han pagado el precio de la libertad que hoy disfrutamos todos. Por eso, su memoria exige algo más que palabras: exige verdad, justicia, dignidad y memoria.
Desde nuestra asociación queremos reafirmar hoy varios compromisos irrenunciables:
- Mantener viva la memoria de las víctimas, para que el terrorismo nunca sea relativizado, blanqueado ni olvidado.
- Defender la verdad histórica, frente a los intentos de manipulación o reescritura del pasado.
- Exigir justicia, porque ninguna democracia digna puede aceptar la impunidad moral o política de quienes justificaron o ampararon el terror.
- Preservar la dignidad de las víctimas, que no pueden convertirse en moneda de cambio ni en objeto de equidistancias interesadas.
La memoria de las víctimas del terrorismo es un pilar moral de nuestra democracia. Allí donde se debilita esa memoria, se abre paso la injusticia y se hiere la conciencia colectiva.
Hoy recordamos a todas las víctimas del terrorismo en España y en Europa. A quienes perdieron la vida, a quienes quedaron heridos, a sus familias y a quienes siguen cargando con las consecuencias de la barbarie.
Nuestro deber es claro: no olvidar, no callar y no permitir que el terrorismo sea jamás blanqueado ni legitimado.
Porque la memoria de las víctimas no pertenece al pasado:
es una exigencia de justicia para el presente y una garantía de libertad para el futuro.